martes, 21 de febrero de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
lunes, 26 de septiembre de 2011
MEXICA-NO…ANAHUACA SÍ
¿Quién le puso a este país “MÉXICO”? ¿De dónde viene el término? ¿Somos en verdad mexicas todos? ¿Existe un nombre antiguo de esta región cultural del mundo? ¿Sabemos que somos los hijos de los hijos de una de las seis civilizaciones más antiguas y con origen autónomo del mundo? ¿Por qué tanta ignorancia de un asunto tan esencial como el saber quiénes en verdad somos, o ese es el objetivo, ser un pueblo amnésico?, y si fuera así, ¿cuál es la razón?
En general, las personas aceptamos todo sin analizarlo. La “Historia oficial” es la biografía autorizada del Estado. Los gobiernos criollos (liberales y conservadores, priístas y panistas) inventaron “sus país” en 1821 al derrotar y posteriormente expulsar a los gachupines del territorio del Virreinato de la Nueva España. En la construcción de “su país” han tenido tres grandes errores: La exclusión, la lucha fratricida y la explotación.
Primero, excluir a la mayoría de ciudadanos que son y han sido de de origen “indígena”, producto de la civilización del Anáhuac. Es decir, en su modelo de país, no se contempla la civilización invadida que seguirá en calidad de vencida en un sistema neocolonial. Segundo, enfrentarse en una lucha fratricida con dos modelos de país, totalmente antagónicos y excluyentes. Tercero, que su modelo económico desde 1821, se sustenta a partir de la llegada de capitales extranjeros para impulsar el enriquecimiento de sus familias y grupos de poder, sin que los criollos trabajen y arriesguen. La propuesta es que ellos, con el poder, entregan a los capitales extranjeros una mano de obra casi en calidad de esclavitud con los mínimos derechos, y con todos los recursos naturales para su impune depredación. Todo esto a cambio de recibir ilegales ganancias a través de la corrupción o la simulación de sociedades anónimas.
Esta es la realidad de “este país de criollos” desde 1821 a nuestros días. Y esta es la razón por la cual se ha hecho todo lo posible por mantener a la mayoría de los ciudadanos en la ignorancia de sí mismos. Esta “inconsciencia inducida” que se traduce en amnesia colectiva, permite que se practiquen toda clase de abusos e injusticias con el pueblo y la Nación, sin que la gente se sienta afectada. Los “conservadores-panistas”, que se han caracterizado por ser la parte más oscura y torpe de la ideología criolla, en los dos últimos gobiernos federales han quitado de la Educación Pública la historia antigua: Fox de la primaria y Calderón de la secundaria, no solo la historia antigua, también, las humanidades que nos forman como seres conscientes de nosotros y nuestro entorno y no solo consumidores y productores para alimentar la economía de mercado.
En síntesis, por miles de años nuestros antepasados crearon una de las más importantes civilizaciones del la humanidad (tan antigua y valiosa como China e India), pero desde hace cinco siglos ha sido total y brutalmente excluida la civilización del Anáhuac, por un puñado de vivales que ha cambiado las milenarias leyes, autoridades e instituciones para beneficio, de; primero, de la corona española y, después, para beneficio de los criollos neocoloniales y sus socios extranjeros. La principal arma para hacer este despojo es quitarle al pueblo invadido-explotado su memoria histórica, porque, como personas, familias y pueblos, somos lo que recordamos…y sí no recordamos nada…no somos nada y pueden hacer todo lo que quieran. Por esto es importante reflexionar y debatir sobre este punto. Los orígenes estructurales de los males de la Nación son de amnesia histórica y falta de identidad. Lo demás, son sus consecuencias. La realidad es que seguimos viviendo en un sistema colonial hipócritamente disfrazado de democracia representativa.
Pero vayamos a la “verdadera historia” y desmantelemos las mentiras coloniales. En el siglo XVIII el primer historiador criollo, Francisco Javier Clavijero (1731-1787) en su libro HISTORIA ANTIGUA DE MÉXICO escribe reiteradamente que el nombre de las tierras donde se instauró el Virreinato de la Nueva España, se llamaba ANÁHUAC. Citas: “LIBRO I 1. DIVISIÓN DE LA TIERRA DE ANÁHUAC. El nombre de Anáhuac que según su etimología se dio al principio a sólo el Valle de México, por estar situadas sus principales poblaciones en la ribera de los lagos, se extendió después a casi todo el espacio de tierra que hoy es conocida con el nombre de Nueva España.”, “6. CLIMA DE ANÁHUAC. El clima de las tierras de Anáhuac es variable según su situación.”, “12. Yo no pretendo corregir todos sus errores, ni ilustrar la historia natural de aquél reino, sino solamente dar alguna idea a mis lectores de los cuadrúpedos, las aves, los reptiles, los peces y los insectos que sustenta la tierra y el agua de Anáhuac.”. “LIBRO II 1. LOS TOLTECAS. La historia de la primitiva población de Anáhuac es tan oscura y está alterada con tantas fábulas…, del método de contar los años de que usaron los mexicanos y demás naciones cultas de Anáhuac;” (note como aquí, Clavijero les llama a los mexicas: mexicanos). “LIBRO VI 25. EDAD, SIGLO Y AÑO MEXICANO. …Distinguían los mexicanos, los acolhuás y demás naciones de Anáhuac, cuatro diferentes edades del mundo…”. LIBRO VII 23 ARMAS DE LOS MEXICANOS. Las armas defensivas y ofensivas de que usaban los mexicanos y demás naciones de Anáhuac,…”. Seguir citando a Clavijero para una mente analítica es ocioso. Para el primer historiador criollo resulta claro que esta tierra antes de la invasión era conocida por “Anáhuac” y que los “mexicanos” son una de las tantas naciones que aquí vivían.
Pero también el primer “investigador” español que escribió HISTORIA GENERAL DE LAS COSAS DE NUEVA ESPAÑA, el francisano Bernardino de Sahagún (1499-1590), quien llegó a éste continente en 1529 para realizar una investigación de la cultura y religión de los pueblos invadidos, no para enaltecerla, sino para poder destruirla con mayor efectividad por la iglesia católica, como lo señala el historiador José Luís Guerrero, en su libro “Flor y canto, en el nacimiento de México” (1990). Sahagún escribe en el “LIBRO IV. DE LO QUE HACIAN EN LLEGANDO A DONDE IBAN. 2.- Entraban en la provincia de Anáhuac no todos, sino aquellos que iban de parte del señor de México, con quien estaban aliados y confederados,”.
El arqueólogo Román Piña Chan (1929-2001), en su libro HISTORIA, ARQUEOLOGÍA Y ARTE PREHISPÁNICO (1972) Cita nuevamente a Sahágun en el Códice Florentino y señala, “De estos cuenta que fueron en pos de los toltecas cundo salieron de Tullan, y se fueron hacia el oriente, llevando consigo las pinturas de sus hechicerías; y que llegando al puerto se quedaron allí, y no pudieron pasar por la mar, y de ellos descienden los que al presente se llaman Anahuaca Mixteca…” (p.51).
Solo basta hacer una lectura “descolonizada” de las llamadas “fuentes” para saber que lo que hoy llamamos equivocadamente México se conocía como Anáhuac. Fray Toribio de Benavente (¿1482-1569?) en su HISTORIA DE LOS INDIOS DE LA NUEVA ESPAÑA escribe: CAPÍTULO I. 39 “Vinieron con grandes gracias y perdones de nuestro Santo Padre, y con especial mandamiento de la sacra Majestad del Emperador nuestro señor, para la conversión de los indios naturales de esta tierra de Anáhuac, ahora llamada Nueva España.” “CAPÍTULO V. 75 Diversas naciones, diversos modos y maneras tuvieron en la cuenta del año, y así fue en esta tierra de Anáhuac,”. “CAPÍTULO XII. 121 La manera de los templos de esta tierra de Anáhuac, o Nueva España,”. “Carta de Fray Toribio de Benabente al emperador Carlos V, enero 2 de 1555. 2 …éstos comenzaron a edificar casas y a cultivar la tierra y a la desmontar, y como éstos se fuesen multiplicando y fuesen gente de más habilidad y de más capacidad que los primeros habitadores, poco a poco se fueron enseñoreando de estas tierras, que su propio nombre es Anáhuac.”
Es más que claro entonces que estas tierras antes de la invasión europea eran nombradas “Anáhuac” y los pueblos que en ellas vivían era “anahuacas”. Entonces, por qué el nombre de México. El mismo José María Morelos y Pavón, en medio del estallido social en 1813 en contra de los españoles, convoca en Chilpancingo al “Primer Congreso del Anáhuac” para dar a conocer “Los Sentimientos de la Nación”. En efecto, en 1813 todavía no eran muy claro los objetivos y alcances que podía llegar a tener el estallido social en contra de los gachupines, pues en ese momento Francia tenía invadida a España. Por ello Morelos convoca al congreso, al que nombra -“del Anáhuac”-, en honor al nombre original de esta tierra.
La palabra México en lengua náhuatl quiere decir, “en el centro del lago de la luna”. Uno de los tantos pueblos nahuas que llegaron al Altiplano Central fueron los mexicas, y al fundar su capital en un pequeño islote del lago le llamaron México-Tenochtitlán. Una de las versiones más aceptables del nombre de Tenochtitlán es que es la tierra del sacerdote que los guió en la peregrinación del Norte hacia el Sur, llamado Tenoch. El propio Motolinia apunta en su obra que el nombre que tenía el último pueblo en llegar al Valle del Anáhuac era “mexitli” y que se auto nombraban “mexitis, y que a su fundación le llamaron “Timixtitlan” con dos barrios: México y Tlatelulco. Sea como fuere, los mexicas fueron los últimos que llegaron al Valle del Anáhuac y son la cultura decadente del periodo Postclásico con una duración de apenas 196 años, de 1325 a 1521, de los cuales, solo tuvieron un relativo poder de 1440 a 1521, es decir, solo 81 años. Se debe señalar que los mexicas no llegaron en el periodo del esplendor del Anáhuac entre el 200 a.C. y el 850 d.C. Sin embargo, la historia oficial criolla, los pone como un “imperio super poderoso y dominador de todo el Anáhuac, al cual 850 españoles lograron vencer. Las dos ideas totalmente falsas.
El nombre de México se lo pusieron indebidamente los criollos en la fundación de “su país”, con la pretensión de deslindarse de España. La mítica de historiadores criollos como Clavijero, era darle al criollismo un estatus de pertenencia a esta tierra. Durante la Colonia, se entendía como -original de esta tierra- lo “criollo”, de dónde viene los términos de “maíz criollo y gallina criolla”, frente a lo castellano o de castilla, como “nuez de castilla, o rosa de castilla”. Los criollos defendían la idea de “los heroicos conquistadores”, frente a la llegada de los burócratas de la corona que los desplazaron.
El proyecto colonial y neocolonial está sustentado en que los invadidos-colonizados-explotados de ayer y de hoy, pierdan total y absolutamente la memoria y con ello la consciencia. Esta es la razón por la cual indebidamente se llama “historia prehispánica, precolombina, precortesiana a la milenaria historia del Anáhuac. Y a la civilización no se le reconoce como “del Anáhuac”, por ello colonizadamente se llama Mesoamérica, México antiguo o azteca.
Por qué no nombrar a este país con su verdadero y milenario nombre? Porque significaría que como pueblo hemos recuperado la memoria histórica y ha finalizado nuestra amnesia. Porque significaría que hemos recobrado la dignidad, la justicia y la fraternidad, y que por consiguiente es posible el final de la colonización, la explotación y la injusticia. Porque significaría que el grupo reducido de familias y pequeños grupos de poder que viven a expensas de la pobreza de las mayorías, ha dado paso al restablecimiento del bien común sobre el interés privado y a la democracia participativa. Porque significaría el final de la ideología criolla que impide el bienestar, desarrollo y reparto de la riqueza y las oportunidades.
Renombrarlo sería el símbolo de que por fin, construimos un país sin racismo y clasismo, basado en la sabiduría ancestral, producto de la experiencia de Desarrollo Humano de nuestra antigua civilización. Por ello el título de este artículo: “mexica-no…anahuaca si”.
Significaría retomar la ruta propia de una manera similar a la forma en que lo han hecho otros países como China e India, consolidando verdaderamente el mestizaje, con lo mejor y más valioso de la civilización del Anáhuac, de Europa, Asia y África; porque estas culturas han estado presentes en nuestra formación, como en casi todos los países del mundo.
El futuro de nuestro pueblo es su milenario pasado.
martes, 23 de noviembre de 2010
El Equilibrio tolteca
El tolteca busca el equilibrio interior y el exterior, el material y el espiritual. El par de opuestos complementarios en perfecto equilibrio. El quetzal con el cóatl, el tonal con el nahual.
La Toltecáyotl es el arte de vivir en armonía.
miércoles, 7 de abril de 2010
Y POR QUÉ NO, IDEALIZAR AL ANÁHUAC y conocer a los legendarios toltecas.
ací en el seno de una familia “clase media” del Sur de la ciudad de México a mitad del siglo veinte. Mis padres no eran universitarios, pero si gente preocupada por darles a sus hijos una buena educación. En la casa paterna se escuchaba permanentemente música clásica y los libros eran artículo de primera necesidad. Entregados totalmente a la “cultura de las bellas artes europeas”, en la casa, siempre soplaron vientos más que liberales, sino declaradamente “socialistas”. Tengo recuerdos que en casa se reunían artistas e intelectuales y me toco conocer a un amigo callado y taciturno de mi papá, con el que se llamaban mutuamente (no sé por qué) “compañerito”, más adelante supe que era Juan Rulfo.
Estudié en la preparatoria número seis de Coyoacán y tuve maestros de la talla de Enrique González Rojo en ética o a Gustavo Carvajal en derecho, por citar dos, de muchos excelentes maestros. Asistí a la UNAM y tuve que estudiar dos veces (dos) la carrera de Administración de Empresas, debido a una canallada de un compañero “prófugo de seminario”.
Tanto en mi casa como en la escuela, jamás se me enseñó de manera seria a conocer y valorar la civilización del Anáhuac, los toltecas y el México antiguo. Cuando mucho, una “pincelada más”, de la raquítica y tendenciosa información de la SEP y sus malignos libros de texto de historia, que son totalmente hispanistas y colonizadores.
De esta manera, ni mis “cultos padres”, ni mis excelentes maestros, y menos los amigos de mis padres y los propios, me hablaron de la sabiduría de los legendarios toltecas, sus logros y su herencia. Teotihuacán, “los aztecas” y la “historia prehispánica” quedaban atrapados y congelados en frases hechas y conceptos colonizados, repetidos hasta la saciedad –en tono grave de sapientes expertos-, por toda la gente que me educó.
La “gente culta” hablaba de los griegos y romanos, como la fuente y el centro del “universo histórico y cultural de la humanidad”, a la que, “por supuesto, pertenecíamos”. Los “verdaderamente informados”, en ocasiones limitadas hablaban de los egipcios, mesopotámicos, indios y chinos, de manera escueta y muy lejana, no solo en distancia, sino también en tiempo. Eran como civilizaciones “inconexas e inexactas” perdidas en lo más lejano del tiempo baldío.
Así transcurrió los primeros 25 años de mi formación básica. Yo era un clásico producto de mi sociedad, es decir, un colonizador-colonizado, un “extranjero inculto en mi propio país”, un conocedor de lo ajeno y un ignorante de lo propio. Por lo cual decidí ir a “la fuente de mi cultura” y partí a la idealizada Europa de los libros, las ilustraciones y las “conversaciones doctas” que habían creado un altar intelectual. Después de vivir dos años con ellos, me di cuenta que yo era diferente. Ni mejor ni peor, tan solo diferente. Que lo que siempre me hicieron creer; en cuanto a que lo mejor de mi educación venia de Europa, aquí no lo encontré.
De modo que entré en una crisis que tocaba la puerta más escondida e intima de mi identidad. Quién era yo en realidad y de dónde venía, cuál era mi profunda raíz. Al perder la “certeza inconsciente” de mi supuesta occidentalidad, experimente vivencialmente mi vacuidad y falta de raíz. La vida y el destino me llevaron en tal circunstancia a vivir a mi regreso a “Oaxaca la reserva espiritual de México”. Aquí fue en donde comenzó el descubrimiento de mi más antigua y primigenia raíz. En Oaxaca encontré enterrado mi “ombligo cultural” y se inició un trabajo de “adentro hacia afuera”, teniendo que luchar, hasta la actualidad, con una feroz y poderosa venda colonizadora, que nos ha impedido conocer y valorar nuestra antigua historia y por consiguiente, racionalizar nuestra más profunda identidad.
Esto me llevó a plantearme algunas interrogantes, que antes nunca habían pasado por mi colonizada cabeza, seudo-occidental y tercermundista.
Por qué, en la sociedad y la cultura “mexicana” se rechaza la herencia cultural y el fenotipo indígena-anahuaca. Por qué, todo mundo presume “al abuelito español” y siempre se avergüenza de la abuelita indígena. Por qué, en la escuela se le presta poco tiempo e interés académico a los siete milenios y medio de historia indígena-anahuaca, una de las seis más antiguas y con origen autónomo del mundo. Por qué, se proyecta como la cultura más importante y trascendente del México antiguo a los mexicas, si ellos empezaron a tener un relativo poder solo 81 años antes de la caída de Tenochtitlán (1440-1521) y fueron los que transgredieron la sabiduría de Quetzalcóatl y los valores de la Toltecáyotl. Por qué, se desconoce la filosofía que inspiró por muchos siglos el desarrollo cultural del Anáhuac y permitió alcanzar el más elevado nivel de desarrollo humano en el planeta. Por qué, se supone que la sabiduría antigua desapareció totalmente a partir de 1521 y que los descendientes actuales de los anahuacas-toltecas, no tenemos nada que ver con esa milenaria fuente de conocimiento humano. Por qué, suponemos sin meditarlo, que todo lo antiguo es por fuerza necesaria “primitivo”. Por qué, la poca historia antigua que se conoce del Anáhuac se resume a sacrificios humanos, guerras sin fin, idolatría primitiva, atraso e incivilización. Por qué, no existe interés de los estadistas, políticos, maestros, instituciones públicas y privadas, educativas, culturales, empresariales y de medios masivos de comunicación, por investigar, promover y difundir la historia antigua de México, sus valores humanos, sus principios de justicia e igualdad, de su experiencia milenaria en la organización social, en la aplicación de sus conocimientos en la alimentación, la salud y la educación familiar, escolar y comunitaria. Por qué, hemos vivido de espaladas a esta antigua sabiduría y experiencia humana. Por qué, no se nos ha educado desde 1521 en este legado de sabiduría única en el mundo. Por qué, desde 1521 la cultura dominante ha tratado de erradicar, negar, desvalorizar y proscribir a la civilización del Anáhuac, excluyéndola total y completamente de los proyectos de la nación y la patria. Por qué, los más pobres, explotados y excluidos de los “mexicanos” son indígenas-anahuacas. Por qué, en general, la clase pudiente es criolla o descendiente de extranjeros. Por qué, siempre hemos “idealizado” otras culturas, países e historias, y nunca lo más antiguo y “propio-nuestro” que poseemos como herencia milenaria ha sido tomado en cuenta y por consiguiente nada significa en general para el pueblo. Por qué. Por qué ha sido y es así.
Cuál es la causa de que los “mexicanos”, en general, seamos inseguros y violentos, con una pobre autoestima y fanfarrones, vulnerables e incapaces, dóciles ante el explotador y tiranos con los hermanos. Exaltador de la ajeno y denigrador de lo propio. Dispuesto a servir al colonizador y poco solidario con su pueblo. Servil con el extranjero e incapaz de hacer equipo con su propia gente.
Por qué, somos así, en general los “mexicanos”.
Por qué, otros pueblos y culturas mucho más recientes y sin origen autónomo, ellos si se sienten muy orgullosos de su pasado, su historia y su cultura. Especialmente pueblos como los anglosajones, iberos, teutones y judíos. Algunos, como Estados Unidos, con vergonzosos crímenes de lesa humanidad, como estallar bombas atómicas en ciudades indefensas, iniciar guerras mundiales, crear campos de exterminio, invadir, explotar y depredar a muchos pueblos del planeta, destruyendo culturas y formas de organización ancestrales, por imponer sistemas políticos y económicos que favorecen sus intereses y amenazan la vida y continuidad de pueblos, culturas, habitad, y hasta la existencia del propio planeta como ser vivo. Y los mexicanos, nos sumamos entusiastas a exaltar furibundamente sus “valores”, que tomamos como propios, a pesar de que en general, estos pueblos nos desprecian y menos precian. Pero haciéndonos sordos y ciegos a su racismo y etnocentrismo, nosotros en cambio seguimos tercamente negando cualquier valor de nuestra civilización Madre. ¿Por qué esta actitud?
Quién la inculcó, por qué la han desarrollado y acrecentado en estos casi cinco siglos de colonización material, mental y espiritual. A quién perjudica y a quién beneficia. Por qué se alienta esta actitud de autoexclusión, desprecio e ignorancia de nosotros mismos, desde el centro del poder económico, político, cultural, educativo y social.
Será por ignorancia, será por malicia, será por interés económico. O de plano por mala suerte o incapacidad. Pero también podría ser porque los “mexicanos” no tenemos capacidad, potencialidad, recursos, dignidad, coraje, memoria o simplemente carecemos de inteligencia. O como afirman nuestros conquistadores-colonizadores, desde Hernán Cortes hasta Carlos Slim…porque somos un pueblo fácil de explotar y controlar.
La pregunta obligada es, “POR QUE NO IDEALIZAR AL ANÁHUAC Y CONOCER A LOS LEGENDARIOS TOLTECAS”… ¿por qué no?
Sí somos uno de los seis pueblos más antiguos de la humanidad, mucho más antiguos que los griegos, romanos, francos, teutones y anglosajones. Y si somos parte del selecto grupo de las seis civilizaciones más antiguas y con origen autónomo de la humanidad.
Por qué, si hoy se conoce y difunde a profundidad las enseñanzas de avatares como Jesucristo, Buda, Mahoma, Krishna y Lao tsé, entre otros. Que conforman en muchos casos la identidad, religión y cultura de otros pueblos. Los “mexicanos” de hoy, no investigamos, promovemos y difundimos entre los hijos de los hijos del México antiguo, las enseñanzas de Quetzalcóatl, el gran maestro generador de la Toltecáyotl (la sabiduría o conocimiento filosófico del Anáhuac). Que son tan importantes, valiosas y antiguas como la de los demás pueblos.
Por qué, si actualmente los europeos desarrollados y cultos, están volcándose sobre sus raíces más antiguas, como es la cultura Celta. Buscando una respuesta al mundo míseramente materialista de la modernidad y el capitalismo voraz. Por qué, nosotros no recurrimos a los toltecas y a la Toltecáyotl. Por qué, ellos sí pueden “idealizar” sobre su antigua cultura y hacen literatura, cine, teatro, poseía y música “celta”, que los fortalece y enaltece, dándoles una oportunidad de revalorarse a sí mismos. Nosotros los mexicanos no podemos.
Por qué, no iniciamos la exploración y descubrimiento de lo mejor de nuestra parte indígena-anahuaca, sin excluir la parte occidental que nos conforma. Por qué no iniciamos seria y concienzudamente “la arqueología del Espíritu” para llegar a “la totalidad integradora de nuestro Ser”, ese ser mestizo con su raíz indígena-anahuaca. Por qué, no nos descubrimos a nosotros mismos. Por qué no exploramos y recurrimos al “banco genético de información cultural” que portamos cada uno, de los ahora llamados “mexicanos”.
Por qué, no hacemos valer, por primera vez en la historia bicentenaria de “la patria”, la riqueza y el potencial de ser una civilización milenaria enriquecida por el aporte cultural de los pueblos y culturas de Europa, Asia y África.
O será que esto no ha sido posible desde 1521, por la sencilla razón de que la organización social, económica, política y cultural que se instauró fue la de un férreo y deshumanizado SISTEMA COLONIAL, que ha enriquecido a una minoría en perjuicio de una mayoría. El “descubrimiento, conquista, invasión y ocupación” esta diseñado para favorecer a un puñado de colonizadores extranjeros y sus descendientes ideológicos y culturales. Un sistema en el que pocos tienen mucho y muchos tienen poco. En el que unos mandan y los otros obedecen. En el que unos se suponen superiores-mejores y los otros inferiores-peores.
La pregunta es por qué, si China, que es tan antigua como nosotros, ha iniciado el camino hace 60 años para lograr su plenitud nacional, justicia social y crecimiento económico a través de los valores y principios ancestrales de su civilización, nosotros no lo hagamos de la misma forma. Será que en China los que toman las decisiones son chinos y a favor del pueblo chino, y quien toma las decisiones en México no son “mexicanos” y sus decisiones no favorecen históricamente a los indígenas-anahuacas y mestizos desculturizados. Será que a una elite favorecida del sistema colonial, no le conviene que el pueblo recupere su memoria histórica, el orgullo y compromiso de ser hijos de los hijos de una de las civilizaciones más antiguas e importantes de la humanidad.
Por qué, no idealizar nuestros ancestrales orígenes y sacar de este orgullo y sabiduría, el coraje y compromiso para crear a través de los valores y principios (Toltecáyotl) ancestrales del Anáhuac, una nueva sociedad, justa y humana, como no la hemos tenido en estos últimos cinco siglos. ¿Por qué no?
060410
jueves, 1 de abril de 2010
EL GRAN ENGAÑO HISTÓRICO DE MÉXICO.
Gran parte de las personas que habitamos este vasto territorio llamado México, hemos vivido engañados los últimos dos siglos. Usados y explotados por un puñado de abusadores que han llegado sucesivamente a estas tierras y han explotado inhumanamente a los pueblos originarios y han depredado despiadadamente sus recursos naturales.
Para hacer posible esto, los colonizadores-explotadores fundamentalmente le han quitado “la memoria histórica a los invadidos”. Es decir, los han mantenido en un estado amnésico. No saben quiénes son, de dónde vienen y mucho menos a dónde van. Una inmensa masa de gente ignorante, desculturizada y desmemoriada. Tratando de ser…lo que el colonizador le impone que sea a su conveniencia. Trescientos años tratando de ser españoles y hasta le pusieron a esta tierra “La Nueva España”, después cien años pretendiendo fallidamente ser franceses y en el último siglo, hemos tratado de ser inútilmente norteamericanos. Permanentemente despreciando lo propio y exaltando frenéticamente lo ajeno.
Este enorme pueblo mestizo desculturizado, que rechaza tercamente ser indígena y desprecia rabiosamente la Cultura Madre. Que pretende ser “mestizo-europeizado” o de perdida “moderno-agringado”. Se aleja de lo indígena y que nunca llega a ser español, francés o norteamericano. Ese ciudadano ignorante, vulgar, fatuo. Aquél que construye sus paradigmas existenciales en la televisión, en las marcas comerciales, en la “modernidad”, en el consumo. Ese que es en el fondo inseguro, violento, desconfiado, despiadado, temeroso, voraz y depredador. Ese que jamás será urbano, ni respetará una línea de personas, ese que rebasa por la derecha y se pasa los altos, el que se estaciona en doble fila y no da el paso a los peatones. El que tira basura en todas partes y siempre quiere sacar provecho personal de los demás…ese que desprecia a los indígenas y los campesinos y admira a los extranjeros. Ese que siempre se piensa por encima de los demás. Ese que no sabe nada de la historia antigua de la Civilización Madre que le da vida y esencia. Ese que por desgracias es la gran mayoría en este país. Este ciudadano es una perfecta creación del colonizador-explotador, así nos quieren así nos necesitan así los hacemos ricos.
Solo teniendo esa clase de gente, los colonizadores explotadores pueden seguir haciendo grandes fortunas y vivir en la injusticia más cínica. Como casi todos los grandes capitales de este país, están en manos de “CRIOLLOS”, es decir, hijos de extranjeros avecindados en este país. La riqueza de Carlos Slim, sus secuaces y sus paisanos es directamente proporcional a la ignorancia del pueblo que explotan. Poco menos del 10% de ¿mexicanos? (los criollos) posee el 40% de la riqueza nacional. Es decir, este país le pertenece a unos cuantos y los demás son…como ganado o pollos en granja. Más nada.
Este “país” nació gracias a una lucha entre criollos y peninsulares por el derecho de explotar a los invadidos. Nuestra profunda herencia civilizatoria de siete milenios y medio ha sido brutalmente cercenada. Se impuso un sistema colonial durante 3 siglos y los criollos traicionaron a sus parientes y les echaron encima a la inmensa masa de nativos pobres y sedientos de justicia. Esa fue la Guerra de “Independencia”. Toda cambió para seguir igual.
Los criollos se inventaron “su país”, al que le pusieron MÉXICO indebidamente, pues en la memoria histórica milenaria se sabe que estas tierras son EL ANÁHUAC. México viene de mexicas, de modo que los zapotecas, mixtecas, mayas y un largo etcétera no son mexicas y por ende, con propiedad, ¡mexicanos!
Durante el siglo XIX los criollos se dividieron en dos bandos: masones yorkinos-liberales-federalistas-republicanos (priístas) y se enfrentaron a los masones escoceses-conservadores-centralistas-monárquicos (panistas), en una guerra fraticida por el poder, en la que fuimos invadidos en dos ocasiones y nos quitaron más de la mitad del territorio. Ni los peninsulares ni los criollos les han dado una verdadera oportunidad a los pueblos originales y a la Cultura Madre en estos quinientos años de colonización y neo colonización.
La Colonia y el país…siempre han sido de ellos y para ellos. ¿Cómo lo han logrado?, quitándole la memoria histórica al vencido-invadido. Haciéndale creer primero que era súbito español y después “mexicano”. Que él desciende de españoles o franceses, que él nada tiene que ver con la civilización indígena que se presume muerta. Que ser parte de la Civilización Madre es cosa negativa y de bajo nivel, esto es ser: naco, yope, indio, ignorante, vulgar, pobre, que no es lo mismo pero es igual.
Rechazar su Cultura, sus orígenes, sus tradiciones, su historia, su fenotipo, su color de piel, rechazarse a sí mismo y tratar de ser un colonizador de su propio pueblo (a eso le han enseñado a llamarle “triunfar”). En un mundo depredador, en un país en donde es todos contra todos, en el que no se respeta la ley, en el que la corrupción es el aceite que mueve al sistema, en el que el más sinvergüenza es el más listo, en el que no hay justicia, equidad, ni piedad…en un país así, es como Carlos Silm puede hacerse el hombre más rico del mundo. El Sistema Colonial es eso precisamente, desorden, corrupción, vulgaridad, ignorancia, en el pueblo; porque piénselo bien amable lector, “a río revuelto, ¡ganancia de criollos neo colonizadores!
A los hijos de los hijos de los Viejos Abuelos nos han engañado quinientos años. Nos han hecho perder nuestra memoria histórica, nuestro orgullo de ser herederos de una de las seis civilizaciones más antiguas del planeta. Nos han hecho creer que fuimos “novohispanos” y que hoy somos “mexicanos”, pero desde la INVASIÓN hemos perdido la propiedad y conducción de nuestra NACIÓN. Nos han hecho olvidar (momentáneamente) que somos hijos del ANÁHUAC, que somos poseedores de una milenaria sabiduría de cómo vivir en armonía con nuestros semejantes y con la naturaleza. Nos han hecho perder nuestros conocimientos sobre el mundo y la vida. Nos han quitado el sentido sagrado y místico de la existencia. Nos han vuelto inseguros, frágiles, violentos, ignorantes, dependientes. De esta manera se explica el por qué Fox mandó quitar de los estudios de Secundaria la Historia antigua de México.
Este país llamado México NO nos pertenece, por lo menos a la gran mayoría. Existe un 10% de criollos que tienen el poder y el dinero, otro 10% poseen solo el 1% de la riqueza y por supuesto, son los pueblos indígenas. Y existe una inmensa masa del 80% de mestizos deculturizados, hijos del canal de las barras y las estrellas. Dispuestos a pintarse el cabello de amarillo, a untarse cremas blanqueadores, a ponerle a sus hijos nombres extranjeros, a ser consumidores “muuderrnos”, a comer comida chatarra y pasear en los “moles”, a vivir a crédito y cumplir el anhelo existencial de ir a Disneylandia.
Millones de “mexicanos” que viven entre las telecomedias, los partidos de fútbol, los noticieros, los “reality shoes” y los chismes de los artistas, la filosofía de Ramones, Brozo, Cristina y la flaco y el gordo. Creyendo en las farsas de la mañosa democracia electorera, esperando sacar mayor partido y mejor provecho personal de la política corrupta.
Gente vulgar, vana, superflua, que solo vive pensando en tener dinero y poder comprar y ver más televisión. Personas insensibles e inconcientes, embrutecidas, fácilmente manejables e influenciables y explotables.
La riqueza de unos cuantos se fundamenta precisamente en todo esto. En la pérdida de la memoria histórica, en la ignorancia de nosotros mismos, en el rechazo y desprecio que hemos aprendido a tener de “lo propio-nuestro”.
El invasor-colonizador-explotador nos puede permitir cualquier cosa, MENOS QUE RECUPEREMOS LA MEMEORIA HISTÓRICA y sepamos quiénes somos, de dónde venimos y a dónde queremos ir, como individuos y como pueblo. Porque en eso memento se acaba su poder y su riqueza. Esta es la razón por la cual los mexicanos somos “INDEFENSOS EXTRANJEROS INCULTOS EN NUESTRA PROPIA TIERRA”. Conocedores de Europa y sabedores de qué color era el caballo blanco de Napoleón, el Coliseo Romano y el Partenón griego, pero totalmente ignorantes cuando vamos a Teotihuacan, Monte Alban o Chicen Itza.
Esta es la razón por la que no entendemos qué es lo que pasa “en nuestro país”. Pensamos que quienes tienen el poder y el dinero son hermanos nuestros y están preocupados solidariamente por nosotros, “el pueblo-su pueblo”. Que comparten un proyecto de mejora común, en el que nos ligan las mismas aspiraciones, anhelos y proyectos. Pero eso NO ES CIERTO, los que tienen el poder y el dinero desde 1521, solo pretenden explotar y depredar, para regresar a su verdadera tierra a disfrutar sus ganancias, como Slim que se la vive en Líbano.
El gran engaño es que “México” no nos pertenece, en cambio, El Anáhuac es nuestro futuro, el propio-nuestro. Solo tenemos que despertar recuperando la milenaria memoria histórica. Abrir los ojos y poner la mirada en el fondo de nuestro corazón. (2007)
domingo, 31 de enero de 2010
APARTHEID INTELECTUAL
Para los “mexicanos” colonizados, nos resulta muy difícil tener claridad intelectual sobre los pueblos llamados indígenas y su mundo de valores, actitudes y símbolos. Aunque compartimos el mismo espacio y la misma “realidad”, vivimos dos formas diferentes de percibir el mundo y la vida.
Producto de una sociedad colonial, los mexicanos mestizos ocupamos nuestro reducido espacio en el país en donde la ideología criolla conforma la “sociedad o cultura dominante”. Los mestizos a pesar de ser mayoría no tenemos el poder de decisión de las elites criollas para dirigir la nación. Pero criollos y mestizos, no solo desconocemos la Toltecáyotl (esencia del pensamiento ancestral del Anáhuac), sino que rechazamos cualquier manifestación de las culturas herederas de este legado cultural.
Los mestizos entramos en conflicto cuando escarbamos en las profundidades de “nuestro mestizaje”. Si bien nos aceptamos mestizos, asumimos mayoritariamente la parte europea y desconocemos o rechazamos la parte indígena de nosotros mismos. Esto resulta un tabú maligno que nos corroe el alma y periódicamente amenaza la concordia social.
Los indígenas son los “otros”. Los atrasados, los pobres, los marginados, los desamparados, pero nunca son “nosotros”. “Indio” es todo el que nos cae mal. Colón les llamó equivocadamente “indios”, a los pueblos originarios, pero hasta la fecha, no nos importa conocer cuál era el nombre que se daban ellos a sí mismos. Ni su nombre, ni su verdadera historia, ni su filosofía, ni nada. No nos interesa saber nada de los pueblos originarios…acaso su folclor para comercializarlo.
Los indígenas o los “indios” son “ellos”, jamás “nosotros”. Y frente a “ellos”, los mestizos tenemos en general dos actitudes. O los vemos desde la perspectiva del encomendero, para explotarlos. O desde la perspectiva del misionero, para “integrarlos” a nuestra europeizada visión del mundo y la vida. En la cual por cierto, frente a Occidente -“nosotros los criollos y mestizos”- somos “bananeros, tropicales o subdesarrollados”…una mala copia de ellos.
El indígena es entonces folclor o pobreza, idealización o desprecio, motivo de estudio o de explotación, pero nunca, hermano, maestro, amigo o compañero. El desarrollo o la pobreza son “de ellos”, no es de “nosotros”.
Lo que el mestizo no se cuestiona, es qué existe de la milenaria cultura de los pueblos originarios en la forma de ver y entender “su mundo y su vida”. En qué forma la cultura indígena se manifiesta en su mestizaje. Cómo esta presente en su percepción de la realidad, su parte indígena. El problema del mestizo hacia su parte indígena es LA INMENSA IGNORANCIA. En efecto, la ignorancia sobre la historia, filosofía y cultura; en general, no sabemos nada de una de las civilizaciones más antiguas y con origen autónomo del mundo. Sabemos más de China, India y hasta del milenario Egipto, pero nada de nosotros mismos.
Pareciera como si existiera un apartheid intelectual. Los indígenas de un lado y los “otros” del otro lado. Se trata de definir, encasillar, identificar a los indígenas y su grado de “pureza y originalidad”. No se puede aceptar que todos somos mestizos culturalmente y que no existe “pureza” racial o menos cultural. Ni en los indígenas, ni en los mestizos y mucho menos en los criollos.
Los pueblos que han sufrido una invasión, explotación y destrucción de sus instituciones, autoridades y leyes. Que han vivido la exclusión histórica, cultural e identitaria, aunque hayan pasado los siglos, siguen luchando internamente por mantener su identidad y su lugar en el mundo como naciones originarias. Pueden ser los pueblos vascos, catalanes o nahuas, mayas, etc. En todo el mundo las atrocidades históricas, los crímenes de lesa humanidad no se olvidan ni caducan. Son en muchos casos, el fuego subterráneo que mantiene la voluntad de ser y trascender, frete a todas las asechanzas del destino.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




