sábado, 2 de mayo de 2009

LAS PERTURBACIONES DE LA INFLUENZA…”Y OTROS MALES”.


Varios elementos perturbadores salen a la luz por la “contingencia de la influenza humana”. En primer lugar el grado de pobreza en que vive el pueblo de México. Pese a toda la publicidad y cifras maquilladas, el pueblo de México esta sufriendo una severa crisis que lo ha llevado a tener alimentación de hambruna, encubierta por alimentos chatarra de las empresas trasnacionales. No solo es la influenza, tenemos enfermedades de la pobreza y la ignorancia como es la diabetes, que esta causando estragos apocalípticos. Por lo que, sólo en México, “la influenza humana” produce víctimas mortales.


Pero también podemos observar los patéticos resultados de la política económica y científica de los gobiernos neoliberales que destruyeron y desmantelaron la industria farmacéutica nacional. La nación ha sufrido una criminal política de extinción de la industria nacional a favor de las empresas trasnacionales, no solo en el campo de los laboratorios. Las industrias nacionales que en su día fueron competitivas a nivel internacional o ha sido vendidas o han sido borradas del mapa con la complicidad de los apátridas funcionarios que están al servicio de sus intereses.


Por consiguiente, la inversión en educación e investigación ha sido el blanco permanente de los intereses supra nacionales, tanto de empresas como de gobiernos. El afán privatizador de la educación de los gobiernos neoliberales y el consiguiente saboteo a la educación pública, así como, el cese de apoyos y estímulos a la investigación científica ha convertido a México en dependiente de empresas trasnacionales y de gobiernos extranjeros. Por eso en este momento no tenemos ni siquiera un laboratorio propio de calidad para atender la contingencia de la influenza.


Es obvio, a la vista de cualquier persona pensante, que existe un protagonismo político sobre esta crisis, lleno de incongruencias, contradicciones y crasos errores. La influenza se ha convertido en un botín político. Se ve, no solo lo que dicen los gringos, “un Estado fallido”, sino una ausencia de Estado y gobierno, pero lo más lamentable, una ausencia de la sociedad civil.


A los mexicanos nos trata la televisión y los políticos como menores de edad con severos problemas de retraso mental. El problema no es la influenza, es la incertidumbre y el vacío de poder. El pueblo de México no tiene en quién creer. No tiene liderazgo y tiene mucha desconfianza. Elementos indispensables para someterlo aún más.


Lo perturbador de la crisis de la influenza, es comprender y dimensionar la enorme crisis del Estado y gobierno de México. Por lo que se ve, en México no existe un Estado de Derecho. Existen grandes fuerzas supranacionales con vergonzosas ingerencias en los asuntos vitales de la nación, que operan desde embajadas y desde el centro financiero de Nueva York. Poderosas bandas de delincuentes de cuello blanco que luchan por sus intereses económicos y políticos sobre el pueblo y el interés nacional. Carteles bien organizados en todo el país que divididos y enfrentados se destruyen por el poder político en el chiquero llamado “democracia electorera”. Corporaciones de empresarios armados que se dedican al productivo negocio del narco y el crimen. Todos ellos alimentados y fortalecidos por la corrupción, la impunidad y el imperio de la fuerza.


Abajo de todo esto se encuentra un inmenso pueblo ignorante y pobre, famélico, embrutecido, frustrado, resentido, que no cree en nadie ni en nada, indefenso, vulnerable y desesperado. Como una potente bomba de tiempo esperando el momento del estallido social.

martes, 28 de abril de 2009

Granjas Carroll de México… el huevo de la serpiente?


Desde el 25 de febrero y 24 de marzo se reportó, por la Agencia Municipal de “La Gloria” en Perote, Veracruz dos deseos de menores por el virus de la influenza porcina y las autoridades estales y federales no hicieron nada, porque protegen los intereses de una trasnacional llamada Granjas Carroll de México.


En efecto, la trasnacional como todas las mega empresas no vienen a invertir sus capitales en industrias limpias y de avanzada tecnología. Granjas Carroll industrializa al cerdo y ha creado un foco de contaminación, que puede ser el origen de esta pandemia que amenaza al país y al mundo.


Y aquí volvemos al punto crucial entre sociedad-gobierno e iniciativa privada.


La iniciativa privada “lucra” sobre el bien común y el derecho comunitario. El hacer dinero está por encima de los derechos humanos, de la justicia y las leyes, de la salud, de la alimentación, de la educación, de la organización social, de la protección del medio ambiente, del bienestar de la humanidad y el planeta. Negocios son negocios.


“iniciativa privada mundial” (los mercaderes) ha venido ganado espacios de poder, tanto en los gobiernos como en las sociedades, El Mercado no tiene límites ni medida y nadie lo puede tocar o poner límites. La libertad de hacer negocios está por encima de todo, de todos y de cualquiera. Los gobiernos están para apoyar sus leoninas y deshumanizadas empresas criminales.


Los gobiernos apoyan la privatización de las ganancias de estas empresas y socializan sus pérdidas.



La emergencia que estamos viviendo podría tener su origen en esta prepotente empresa que ha mandado acallar y encarcelas a los ambientalistas que pretenden exigirles medidas anticontaminantes para proteger la salud de los habitantes de La Gloria. Granjas Carroll de México al parecer cuenta con el apoyo y complicidad de los gobiernos de Veracruz y Puebla, y por supuesto con el Gobierno Federal. La opinión pública debe estar VERDADERAMENTE INFORMADA.

lunes, 27 de abril de 2009

EL APOCALÍPSIS... en cadena nacional




Resulta muy sospechoso lo que hacen los políticos ante una crisis. Los políticos, que en general atienden los voraces apetitos de “los mercaderes” y que les dan “atole con el dedo” a los pueblos que, en el mejor de los casos, los han elegido, pues “el que paga manda”. Y los políticos obedecen dócilmente a los intereses privados en vez de defender el interés público.

Como las democracias son instrumentos cada día más débiles para gobernar a los pueblos, pues éstos, insistimos, día a día, acto tras acto, se dan cuenta que el interés privado esta sobre el interés público, que la iniciativa privada esta por encima del bien público.

Lo mismo que alentar la destrucción “terrorista” de las Torres Gemelas para validar un gobierno ilegitimo al servicio de los mega capitales trasnacionales. Que inventarse una “guerra contra el narco”, para legitimar un gobierno que en el mejor de los casos, posee el 0.56 % de “credibilidad democrática electorera”. Los gobiernos democráticos nacidos para servir a “los mercaderes” hacen “teatro, maroma y circo”, para legitimarse y aparentar que están al servicio y protección de su pueblo. Aunque cada día sufren más, pues es más que evidente que no es así, y no es que “el pueblo” sea filósofo, economista o polítologo. Lo que sucede es que cada día a la gente de la calle de todos los países democráticos, le es más difícil encontrar trabajo, llevar lo básico para la subsistencia de su familia, tener acceso a una buena educación o a servicios de salud.

Que todo es un negocio y que él es la víctima final o como se dice de manera eufemista “el consumidor final”. Negocio es: la alimentación, la salud, la educación y la organización social a través de los carteles delictivos llamados “partidos políticos, gobiernos en sus tres modalidades” o el simple “esparcimiento” como es el deporte o las artes que son patrimonio de las televisoras.

Efectivamente, por la ausencia de VALORES, vivimos los tiempos del “espectáculo”. Así los políticos se la viven en el “espectáculo” y se han convertido en “estrellas” de la televisión y la radio. Verdaderos protagonistas que se la viven en “las declaraciones” y recientemente en “las cadenas nacionales”.

Con la falta de credibilidad que tiene el sistema democrático y sus “protagonistas” llamados políticos, resulta que el ciudadano común no sabe qué pensar de las terribles noticias y las impresionantes declaraciones que dan, desde el Presidente de la República hasta los candidatos de la próxima contienda electoral, frente al virus de la influenza.

La verdad el pueblo esta solo. No sabe sí se le esta atemorizando para ganar una posición política o en verdad, esta frente a una catástrofe apocalíptica. No sabe si “nuevamente” creer o si es “más de lo mismo”.

No cabe duda que los cuatro jinetes del Apocalipsis son: Los políticos, la política y “la democracia”. Los “mercaderes”, el dinero y el culto al Becerro de Oro”. Los medios masivos especialmente la televisión y la radio. O el vacío existencial y la pérdida de la conciencia espiritual del mundo y la vida.

Pobres de nosotros, tal lejos de Dios y en manos de los adoradores del becerro de Oro.

jueves, 23 de abril de 2009

EL MODELO EDUCATIVO DE LA SEP


El ciudadano común debe de saber que las fuerzas, económicas más poderosos del mundo están actuando de manera global, en contra de los seres vivos que habitamos el planeta, sean estos: seres humanos, animales y vegetales. Y que esto le afecta directamente a él, a su familia y su forma de vivir.


En una acción concertada y secreta, pero de carácter global, se confabulan estas mega fuerzas económicas, para hacer sufrir y amenazar la vida. En efecto, estas fuerzas no buscan “hacer dinero” pues tienen todo el dinero del mundo. El dinero representa solo un medio para provocar dolor, frustración, estrés, insatisfacción y frustración.


Los “gobiernos democráticos” del mundo, son la cortina de humo de estas mega fuerzas económicas. Los políticos son solo empleados al servicio de los intereses globales que engañan a sus pueblos haciéndoles creer que los gobiernos y ellos, están trabajando para su bienestar y prosperidad. Totalmente falso. Son solo empleados (los políticos) y “empresas” (los gobiernos) que sirven para proteger y facilitar el logro de sus perversos objetivos.


Es muy claro. El interés privado está por encima del bien público. La “iniciativa privada” usa a los gobiernos en contra de los pueblos y del interés público. El Mercado domina al Estado.
Dicho, más que metafóricamente, el culto al “Becerro de Oro” es la religión universal que mueve los impulsos de este mundo en agonía. Las personas, las familias y los gobiernos lo que desean es DINERO. Este deseo es la génesis de todos los males.


¿Cómo es posible que hayamos perdido el camino. Cómo es posible que hayamos dejado que estas mega fuerzas controlen el mundo. Cómo es posible que hayamos perdido el sentido divino y sagrado de la existencia?


La respuesta es muy sencilla y al mismo tiempo compleja. Sencilla en cuanto que esto nos ha sucedido como humanos, por la pérdida de LOS VALORES PERENNES, que son de carácter universal en tiempo y espacio. Compleja, porque ha sido una estrategia de muchos años, tejida a través de muchos medios y muchos mentiras, pero que su objetivo es en embrutecer y mantener en la ignorancia a los pueblos a través de la pérdida de sus culturas ancestrales y todos sus valores y tradiciones.


Esta estrategia está sustentada en varios mitos, como son: la democracia como el mejor sistema de gobierno, y la modernidad y el progreso, como los objetivos más importantes de la sociedad. La estrategia ha contado con todo el poder económico, tecnológico, político, que concertados globalmente han sumido a los seres vivos y al mismo planeta en un enloquecido camino de destrucción y exterminio.


Las fuerzas económicas a través de los gobiernos, los políticos, las mega empresas y los medios masivos de enajenación, están destruyendo los VALORES del ser humano en el planeta. Los gobiernos, especialmente los tecnócratas están desmantelando al Estado y entregado a los pueblos y sus recursos a los dueños del dinero. La mejor manera es volver ignorantes y amnésicos a los ciudadanos, de esa manera se vuelven dóciles y fácilmente manipulables.


El gobierno de Fox quitó de la secundaria la historia antigua de México. Hoy la SEP de Calderón pretende quitar de la preparatoria las materias de filosofía, estética y ética. ¿El fin? Crear a un individuo, medianamente instruido para que sea obrero o empleado fácilmente explotable. Que no piense, que no sienta, que no tenga memoria histórica, ni compromiso social e histórico, que sea totalmente acrítico e individualista. Que solo piense en él y en su bienestar material a través del dinero que le permite trabajar y consumir, comprar y pagar.


El propio gobierno ha venido destruyendo el sistema educativo nacional. Haciendo reformas y contra reformas educativas al vapor. Usando al magisterio nacional como peones de las elecciones. Fortaleciendo en el Sindicato Nacional a verdaderos gángsteres como la profesora Gordillo y sus secuaces. Poniendo al frente de la SEP a gente inepta y ajena a la educación. Copiando modelos extranjeros como ahora el de E.U.


El Modelo Educativo de la SEP responde al modelo global de la economía y por ende, a los intereses de las grandes empresas trasnacionales, no a las necesidades y aspiraciones de los mexicanos. No es de dudarse que el panismo ahora nos quite de primaria la historia de México y nos ponga la de “Norteamérica”, para convertirnos en gringos de tercera en vez de mexicanos de primera.

miércoles, 4 de febrero de 2009

TELEVISA Y TVAZTECA… y sus desafíos.


El desafío de interferir la sacrosanta enajenación de la población embrutecida; no significa: el desprecio que tienen estas corporaciones por los televidentes, ni el poder que tienen sobre ellos. Tampoco significa el poder tan grande que tienen sobre el gobierno, ni el desprecio que tienen por los políticos. Menos aún el valor que tienen por el “Estado de Derecho, inexistente en este país.

Lo que realmente significa el desafío de los consorcios al gobierno, por haberles quitado más de mil quinientos millones de pesos (la mitad del dinero que le entregará el IFE a los partidos políticos para hacer campañas políticas) al reformar la ley…es la debilidad del Estado Mexicano.

En este país se ha llegado al límite. El gobierno es solo un espejismo, un membrete tricolor. La lucha por el PODER DE HACER DINERO Y TENER CANONJIAS, es campal y total…todo contra todos. Entre partidos, entre políticos, entre narcos, entre el crimen organizado, entre sindicatos, entre empresarios, entre comerciantes, entre líderes… todos reclaman “su espacio de poder y de impunidad”.

En medio de esta lucha el pueblo sucumbe lentamente. Indefenso e inerme, aislado y desolado, el ciudadano común…el que no tienen trabajo, el que no va a la escuela, el que está enfermo, el que se encuentra en la economía informal, se siente cada día más presionado y angustiado. No encuentra la salida, no ve una sola oportunidad.

Hace casi un siglo, muchos mexicanos se sentían igual y como ya no tenían nada que perder, encontraron en el estallido social, una pobre esperanza.

lunes, 2 de febrero de 2009

EL COLAPSO DEL IMPERIO DEL BECERRO DE ORO.


Aparentemente la historia de la humanidad, como sociedades civilizadas, tiene diez mil años de antigüedad. Sus inicios se dieron entre los ríos Tigris, Eúfrantes y Nilo en el año ocho mil a.C. Desde que se inventó la agricultura y el ser humano se hizo sedentario, hasta la aparición del capitalismo en 1776, con la creación del primer país del mundo, Estados Unidos, pasaron alrededor de 9776 años.

En este largo periodo de tiempo los pueblos y culturas de todo el mundo se gobernaron a través de reyes, emperadores, kanes, sultanes, tlatuanis, etc. Grandes proezas humanos se dieron, y no nos referimos a guerras y batallas, sino al desarrollo de los valores humanos universales y perennes. Mesopatamia, Egipto, China, India. México y la Zona Andina, buscaron de muchas formas la trascendencia espiritual de la existencia. Dejando un gran legado espiritual, y magnas obras que trascienden el tiempo.

Sin embargo, en 1776 arranca una nueva forma de ver el mundo y la vida. Sustentada en el culto al “becerro de oro”. En efecto, con la creación de E.U. a partir de una acción concertada de “los mercaderes”, se crea un “nuevo mundo” en el que “la libertad”, el individualismo y el materialismo, serán la base del nuevo paradigma. Caerán las religiones y se engrandecerá la ciencia, caerán los estadistas y emergerán los políticos, caerá el comunitarismo y se fortalecerá el individualismo, caerá el bien común y se impondrá la iniciativa privada, caerán las sabias y milenarias formas de gobierno y se impondrán las democracias, caerá la familia y se impondrá la empresa, caerá la inteligencia y se impondrá la enajenación, caerá la sabiduría y se impondrá la ignorancia, caerá el Estado y asumirá el poder total el Mercado.

Pero este “nuevo orden mundial”, impuesto por “los mercaderes”, que apenas tiene 233 años, ha demostrado con creces su fracaso. Ha creado la era más oscura, injusta y dolorosa de la humanidad.

La abyecta pasión necrofilia por venerar al “becerro de oro”, no solo ha desquiciado y casi destruido a los seres humanos, sino que al mismo planeta, lo esta asesinando a través de la contaminación.
Ha concentrado en pocas manos la riqueza del planeta. Ha explotado a los pueblos y depredado sus recursos naturales. Ha destruido el seno familiar y los valores morales y éticos. Ha comercializado todas las aspiraciones y sueños del ser humano. Ha embrutecido y enajenado a los seres humanos. Los ha llenado de terror y de vacío.

El paradigma del capitalismo: “la libertad”, se ha convertido en libertinaje individual y colectivo, en el que las empresas y corporaciones materialmente no tienen límites para hacer con las personas y la naturaleza, lo que ellas quieran, con tal de “hacer dinero”.

La libertad de “los mercaderes”, ha sumido en la pobreza e ignorancia a gran parte de los seres humanos del planeta. La libertad de hacer guerras, matar o destruir a quien o quienes, se oponga a sus intereses. La libertad de imponer sus intereses económicos, financieros y comerciales a pueblos y naciones. La libertad de transgredir las leyes naturales y crear engendros vegetales y animales. La libertad de esclavizar y embrutecer a los seres humanos. La libertad de imponer su “cultura chatarra”, sus valores y culto al “becerro de oro”, entendida como “modernidad y democracia”, a los pueblos del planeta.

En estos años, de inicio de siglo y finales de la era del “culto al becerro de oro”, el libertinaje, el abuso y la avaricia, han desfondado al propio voraz sistema. El caos financiero y económico nos demuestra que ésta perversa forma de vivir está equivocada, y que enferma a la humanidad y mata al planeta.

Es más que obvio que la democracia y el sistema de partidos es un rotundo fracaso, lo mismo en países ricos que pobres, pues los políticos solo son empleados de “los mercaderes” y solo atienden sus intereses por encima del bien común. Con la democracia, se entretiene y engaña a los pueblos, mientras se impone agazapadamente la dictadura del Mercado.

La economía de mercado nos ha demostrado que no ha podido generar el bienestar de los pueblos, ni de las naciones. Trabajadores, campesinos, obreros, pequeños y medianos comerciantes y empresarios, de todos los países se han visto reducidos y exprimidos por los intereses de las megas corporaciones. Hoy no hay trabajo para la mayoría, y los pocos que tienen puestos en el sistema, cada día ven mermadas sus prestaciones sociales y su raquítico sueldo. El verdadero “mercado libre” cada día se reduce a espacios de subsistencia, por la voracidad y rapacidad de las corporaciones nacionales y trasnacionales.

El trabajador ha sido reducido a nada. La tecnología ha desplazado el saber y la experiencia del trabajador, sea obrero, empelado o campesino. Cada vez se crean inmensas masas de gente ignorante y enajenada, que no sabe hacer nada, que solo cree en el poder del dinero, que compra artículos chatarra y trabaja por un mísero salario. Gente que acepta una vida chatarra y desechable.

La ciencia y la tecnología han sido usadas por “los mercaderes” para explotar y dominar a los seres humanos, no para liberarlos y proveerlos de bienestar. La ciencia y la tecnología están al servicio de la ambición de los dueños del dinero, o inventando armas más sofisticadas, o maquinas que remplacen a la mano de obra calificada, o productos que remplacen a los naturales, o sencillamente, inventando estupideces que embrutecen y enajenan a las personas.

A 233 años de que se inició el dominio de “los mercaderes” y el nuevo orden mundial del imperio del “becerro de oro”, el fundamentalismo terrorista por el culto a la materia y el hacer dinero, ha llevado a los pueblos y gobiernos del mundo a un crisis planetaria, de carácter espiritual, social, cultural y ambiental.

¿Qué es lo que necesitan los seres humanos para darse cuenta cabalmente de esta catástrofe planetaria?

¿Cuantas personas tienen que morir de hambre, o suicidarse, o en las drogas, en la frustración, el estrés y el vacío existencial?

¿Cuántas personas más se requiere que se queden sin empleo en el planeta?

¿Cuántas especies animales y vegetales se necesitan perder para entender que el camino que llevamos es suicida?

¿Cuántas hectáreas de bosques y selvas se necesitan perder para darnos cuenta que estamos desbastando al planeta?

¿Cuántas más elecciones fraudulentas se necesitan para entender que la democracia es un fraude y un engaño a los pueblos del mundo?

¿Qué es lo que necesita el ser humano para tomar conciencia?

martes, 27 de enero de 2009

¿POR QUÉ SE SUICIDAN LOS JÓVENES DEL MUNDO?


En México el año pasado se suicidaron 4500 jóvenes. Esto representa una señal de alarma muy grave para la sociedad y el Estado. Los jóvenes, no se suicidan porque no quieran vivir, sino por que no pueden vivir, en un mundo que los rechaza y maltrata. Porque no tienen opciones ni encuentran oportunidades. Porque no tienen valores ni paradigmas verdaderos para vivir. Pero esta situación es global, en países ricos y pobres. Los resientes estallidos sociales de la juventud se dan, lo mismo en Francia, Grecia o que en Chile.


El origen del problema nace del poder global de los dueños del dinero. En efecto, los “mercaderes” han sumido a la humanidad en uno de los procesos más oscuros y necrófilos de la historia. El culto al “becerro de oro” ha contaminado a la humanidad y al planeta. Todo se ha corrompido todo. Nos ha envenenado. Los jóvenes son usas y explotados, ricos y pobres, en la escuela o en la calle, solo son "puro negocio".


Cuando el hacer dinero es el valor supremo de lo humano. Cuando “la libertad es total y absoluta” para hacer dinero por cualquier medio, todo pierde su esencia y su significado original. El dinero hoy mueve al mundo.


Sí la alimentación es un negocio y no una fuente de energía. Sí la medicina no es un medio para generar bienestar y salud, sino dinero. Sí la educación no es un medio para formar y superar a la sociedad, sino un lucrativo negocio. Sí la organización social y la política dejan de ser el medio por el cual los seres humanos vivan en armonía y multipliquen sus posibilidades, y pase a ser un fuente ilícita para hacer dinero. Sí el Estado sirve solo para apoyar a los que tienen dinero para hacer más dinero por encima de la ley. Sí la religión es un medio para tener poder y dinero, sí los medios masivos sirven para embrutecer, enajenar y mercar. Sí el deporte y el esparcimiento pasan a ser un lucrativo negocio. En síntesis, sí todo pierde su esencias y pasa a ser solo un medio para “obtener dinero”. Y sí a todo esto se pierden los valores éticos, morales y espirituales; la sociedad y el Estado pierde su razón de ser. Las personas, las familias, los pueblos y los gobiernos viven solo pensando en “tener dinero y comprar”.


Esto no sería tan grave sí, los adoradores del “becerro de oro” les diera a todos la oportunidad de “tener dinero”. Pero como lo hemos venido constatando, el neoliberalismo y la globalización, lo único que han hecho es concentrar en muy pocas manos todo el dinero. Destruyendo a la sociedad y a la naturaleza. Contaminando el medio ambiente y contaminado espiritualmente a las personas. Y el culto al “becerro de oro” ha demostrado su fracaso con el actual colapso financiero y económico “del mundo libre”. Pareciera que su objetivo no fuera hacer dinero, sino daño a la humanidad.


Lo grave del problema es que esta dinámica ha hecho quebrar a la economía de mercado, y hoy ni siquiera ofrece la oportunidad de darle trabajo a la gente. En efecto, cada día existen menos posibilidades de encontrar trabajo y cada día los pocos trabajos ofrecidos son míseros y mezquinos, en el que la explotación y la evasión de las responsabilidades de la seguridad social es burlada por los dueños del dinero, para hacer, más dinero.


La expectativa de trabajo de un joven que ha terminado sus estudios a los 25 años es tan solo de 10 años, porque en “el mercado laboral”, a los 35 años los desecha por viejos. En México las condiciones para los jóvenes son aún más difíciles. Cada día les ofrecen más cosas que consumir y cada día les dan menos oportunidades para trabajar. Los jóvenes viven en permanente estado de frustración e insatisfacción. No tienen posibilidades de estudio, no tienen posibilidades de trabajo y cada día los medios masivos les exigen que compren y que tengan, para “ser alguien en la vida”.

De los 45 millones de personas que deberían tener un puesto de trabajo en México, el 70 % no lo tiene y sobrevive en el subempleo o de plano solo ve tv. Después de Haití, México es el segundo país en América con mayor injusticia en el reparto de la riqueza, pero tenemos al hombre más rico del mundo, el libanés Carlos Slim. Se ha impuesto una cultura caníbal de explotación deshumanizada, donde la corrupción y la impunidad, tanto en el sector gubernamental como en el de la iniciativa privada, rayan en el cinismo más vergonzante.


Los jóvenes de México, que son nuestros hijos, no tienen futuro ni oportunidades, razón por la cual se están suicidando violentamente o pasivamente a través de las drogas o la vida degradada. Esa es la verdad que nadie quiere encarar. El problema del país (y del mundo) no es económico, sino de VALORES HUMANOS.


Nos hemos entregado irresponsablemente al culto del “becerro de oro”. Y cuando digo, “nos hemos”, me refiero no solo a los empresarios y gobernantes, me refiero a usted y al que escribe, a los ciudadanos de este país que hemos permitido esta impune pérdida de valores… al ser, nosotros mismos, los cómplices silenciosos, los cómplices “hormiga” de esta tragedia.


Se requiere detener esta dinámica social suicida. Sabemos que no lo hará el gobierno, que está al servicio de los intereses del Mercado y el capital, menos aún los grandes empresarios y las corporaciones, que son parte del problema. Lo tenemos que hacer los ciudadanos en nuestra vida personal. Tenemos que decir ¡ya basta! al culto del “becerro de oro” en nuestra vida cotidiana. Dejar de pensar en comprar y poseer, poseer y comprar, en tener dinero. Entender la vida y el mundo de otra manera, en dejar de ver tv y dejarnos enajenar por los medios.

Tenemos que volver a “nosotros mismos”, a nuestra familia, a nuestras ancestrales tradiciones y costumbres, a nuestros valores familiares y sociales con los que nos educaron nuestros padres y abuelos. Tenemos que encontrar de nuevo el camino “de lo humano”, de lo divino y sagrado de la existencia.

No es un sueño, es algo posible en el perímetro de nuestra vida íntima y familiar. Sin tratar de cambiar el mundo, los sistemas o los gobiernos. Sí cambiamos en lo personal, cambia el mundo. La fuerza del Espíritu es la gran debilidad de los adoradores del “becerro de oro”. Los jóvenes de México y del mundo, nuestros hijos, merecen un mundo mejor. Más justo y humano. Debemos luchar por ellos.